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Mini vacaciones en Las Landas

3 septiembre, 2017

Llevo un tiempo bastante ajetreada y aprovecho ahora , durante las 5-6 horas de vuelta de nuestras mini vacaciones, para contaros dónde hemos estado.
Mi marido trabajaba el viernes a la mañana y después tenía libre sábado y domingo, así que decidimos quedar con unos amigos en un lugar intermedio, bueno, de intermedio nada, pero sarna con gusto…
El viernes tras salir Gorka de trabajar, preparar todas las maletas, como si nos fuéramos durante meses, emprendimos la marcha sobre las 16:30,creo que fueron las cinco horas y media más largas de mi vida.Ya nada más salir del garaje, Martina me preguntó: “falta mucho?”


Las niñas no paraban de quejarse y cuando no lo hacían a la vez, se relevaban, pasándose el testigo. Estoy por llevarlas a un centro de canto para que les eduquen la voz.
Los anteriores viajes se entretenían bastante hasta que me robaron los IPad de la furgoneta y nos quedamos sin entretenimiento para las niñas. Opté por comprarles una baraja pero se pegaban. Se hacían trampas. Esto ya os lo contaré en otro POST.
Llegamos casi a las 22:00h. Yo a Martina no la quise decir en ningún momento ni el lugar ni la compañía. Asi que llegamos a las Landas, al suroeste de Francia, a un camping llamado Sylvamar. Siempre he comentado lo que me gustan los campings, más bien la vida que pueden hacer los niños y la libertad que tienen para experimentar.

Y no solo es instructivo para los peques por aquello de la convivencia con otros niños, sino también para los adultos. Mi padre aprendió idiomas gracias a mí. Os cuento: cada vez que llegábamos a un camping mi padre me ponía en la ropita con un imperdible el número de parcela y al de un rato volvía de la mano de un francés, un inglés, un alemán etc. Mi padre le agradecía su amabilidad al tiempo que se disculpaba por los “relojes” que por aquella época dejaba marcados en los brazos de los otros nenes.
Nosotros cogimos dos bungaló de 6 y 4 personas, maravilloso! Es el lugar perfecto para ir con niños, hay piscinas descubiertas con flotadores para ir por “Los rápidos”, toboganes para que los niños echen carreras y unas piscinas cubiertas en las que “las mellis” disfrutaron muchísimo. En esta última cubría muy poquito y tenía diferentes toboganes pequeños, chorros, cubos…


Ahhh!!! los toboganes qué recuerdos me traen. Mi padre era un especialista. Le gustaba hacer alardes en los aquaparks y se subía al más alto. Con qué gallardía iniciaba el primer tramo del descenso! Luego la cosa, o sea mi padre, se iba torciendo, haciendo una muy poco digna entrada en el agua de cabeza y con el bañador en los tobillos.
Era muy poquito lo que íbamos a estar así que nuestra intención era exprimir estos dos días al máximo y así ha sido.El sábado pasamos toda la mañana en las piscinas y a la hora de comer decidimos ir a la playa de Labenne a 1 minuto en coche del camping. Había 2 chiringuitos, comimos algo rápido en uno de ellos y nos bajamos a la playa, unos bañitos y al centro comercial a hacer compra para una barbacoa, eran la 20:00h y todas las tiendas estaban cerradas excepto el Carrefour de éste. Hacer la compra y al camping de nuevo.


Nuestros amigos tienen dos niñas. La verdad es que casi todos nuestros amigos tienen niñas. Supongo que los niños los harán otros, si no… mal vamos. Mientras nosotros hacíamos la barbacoa las niñas no paraban de jugar. Se van a echar tanto de menos….! Bueno, no es hora de ponerme nostálgica!Cenamos, charlamos, reímos y cada mochuelo a su olivo. Esa noche tuvimos un grillo como compañero de albergue. No cantaba bien, pero era muy insistente. Una vez que di con él y dado que no soy egoísta y me gusta compartir las cosas, se lo pasé al vecino por una rendijita que había en el suelo. A la mañana siguiente le encontré como malhumorado y con más ojeras que un mapache. Yo creo que es gente que no sabe apreciar lo que la naturaleza nos regala en el día a día. Nosotros nos levantamos pronto, frescos como lechugas. El camping teníamos que dejarlo a las 10:00h y lo hemos dejado a las 11:15h. Como comprenderéis, muchas veces intentar ser puntual con 3 princesas guerreras es imposible. Duchas, maletas, vestirlas, desayunos…. Y una vez listos nos hemos ido a Bayona a pasar el día, paseito, comer, parque (por supuesto, hay que encontrar un parque donde las niñas  suelten todo lo que llevan dentro) -me refiero a energía y esas cosas, lo otro va al pañal- merendar y otra vez al coche para volver a nuestro nuevo hogar. Y aquí vamos, nenas dormidas y conductor y copi, que soy yo, despiertos aunque tengo que decir que me empiezan a picar un poquito los ojos, en un rato me pongo las gafas, me pongo tiesa y a dormir disimuladamente! Ya os contare en el momento que despierten, cuántas veces he intentando tirarme por la ventanilla!
Besitos a tod@s!

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