Anécdotas y Reflexiones | Cosas de princesas

Prueba de audición

7 marzo, 2017

A todos los bebés cuando nacen, antes de darles el alta médica, se les hace una prueba de audición para ver que realmente oyen sin ningún problema.

¿De qué se trata?
En este examen se le coloca al bebe dentro del oído un audífono de tamaño miniatura y un micrófono, empiezan a sonar unos ruiditos y se mide la respuesta. Si el bebé escucha bien, el eco se refleja en el canal del oído y se mide por el micrófono.

Bien, cuando a Martina le hicieron esa prueba, uno de sus oídos daba error, no sabíamos si era porque el audífono miniatura que le ponían en el oído no estaba bien puesto o ¡porque realmente no oía!

La verdad es que me alarmé un poquito. Me dijeron que podía ser de cera acumulada y suciedad que tenía que ir saliendo, así que la limpiaron un poquito y de nuevo a hacer la prueba, y de nuevo error. Lo único que me aliviaba era pensar que de un oído sí oía, que en caso de tener esa hipoacusia, sólo sería en su oído derecho, ¡aún quedaba el izquierdo a salvo!

Nos dieron el alta en el hospital con un informe sobre la prueba auditiva y derivándonos al hospital público de aquí. Las primeras pruebas eran poner a Martina un montón de petachos por toda la cabeza mientras yo la tenía que agarrar desconsolada e intentando que no emitiera ningún sonido, ningún llanto, para que la prueba fuera fiable.
Fue imposible y no podía permitir que mi hija lo pasara tan mal, así que en uno de esos momentos les dije a las chicas que por favor no la hicieran más, que me quedaba el consuelo de que de un oido oía perfectamente aunque del otro no escuchara en su totalidad.

Así pasaron los meses y Martina empezó a hablar como un lorito, eso era muy buena señal. Si habla, es por que oye. Es cierto que el conducto auditivo de su oído derecho es mucho más estrecho y su orejita comparada con la otra, pero… ¡no es problema!! Seguramente más de uno oímos menos de un oído que de otro pero como en su día no nos hicieron las pruebas oportunas nos hemos quedado sin saberlo, ¡ni falta que nos hace!

También tengo que decir que en mi familia somos de orejilla del sordete, entre que oímos poco y escuchamos lo que nos interesa…

Bueno pues hace poquito la llevé al otorrino y necesitaba quitarle la cera que tenía para ver si su tímpano vibraba. La pobre lo pasó fatal, le metía un tipo de orquilla para ir limpiándola, pero llegó un punto en el que lo tenía tan pegado al conducto que era imposible seguir rascando!

Me mandó que le echara unas gotas y volviera al día siguiente. Volvimos, de nuevo limpieza, seguir con gotas, vuelve mañana… hasta que al final me dijo;
-Carmen tengo que dormirla, me da miedo arriesgarme a seguir limpiándola, que se mueva y ….
-No pasa nada, ¿Cuándo?

Y a la semana siguiente nos tocó ir al hospital, mi pobre estaba muerta de miedo.

Nos despedimos antes de que la metieran en la sala donde ya la iban a dormir, y fue despedirme y llorar de como estaba ella.

Todo fue rápido, pero yo no podía dejar de pensar en ella. Yo esperaba en la habitación y en media hora empecé a escuchar que lloraba, sólo quería que llegara a la habitación para poder abrazarla.

Llegó y lloraba desconsolada, me tumbé en su camita y se quedó dormida sobre de mi.

Pasó el doctor y me comentó que aunque su conducto auditivo era estrechito, oía perfectamente. Y que lo que teníamos que hacer eran limpiezas cada poquito tiempo para que no se acumulara suciedad.

Así que si alguna os encontráis en mi misma situación, un poquito de calma ¡que estas cositas tienen solución! ¡¡Y preocuparnos de lo que realmente es importante!!

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