Anécdotas y Reflexiones | Cosas de princesas | Destinos

Mini vacaciones en Las Landas

3 septiembre, 2017

Llevo un tiempo bastante ajetreada y aprovecho ahora , durante las 5-6 horas de vuelta de nuestras mini vacaciones, para contaros dónde hemos estado.
Mi marido trabajaba el viernes a la mañana y después tenía libre sábado y domingo, así que decidimos quedar con unos amigos en un lugar intermedio, bueno, de intermedio nada, pero sarna con gusto…
El viernes tras salir Gorka de trabajar, preparar todas las maletas, como si nos fuéramos durante meses, emprendimos la marcha sobre las 16:30,creo que fueron las cinco horas y media más largas de mi vida.Ya nada más salir del garaje, Martina me preguntó: “falta mucho?”


Las niñas no paraban de quejarse y cuando no lo hacían a la vez, se relevaban, pasándose el testigo. Estoy por llevarlas a un centro de canto para que les eduquen la voz.
Los anteriores viajes se entretenían bastante hasta que me robaron los IPad de la furgoneta y nos quedamos sin entretenimiento para las niñas. Opté por comprarles una baraja pero se pegaban. Se hacían trampas. Esto ya os lo contaré en otro POST.
Llegamos casi a las 22:00h. Yo a Martina no la quise decir en ningún momento ni el lugar ni la compañía. Asi que llegamos a las Landas, al suroeste de Francia, a un camping llamado Sylvamar. Siempre he comentado lo que me gustan los campings, más bien la vida que pueden hacer los niños y la libertad que tienen para experimentar.

Y no solo es instructivo para los peques por aquello de la convivencia con otros niños, sino también para los adultos. Mi padre aprendió idiomas gracias a mí. Os cuento: cada vez que llegábamos a un camping mi padre me ponía en la ropita con un imperdible el número de parcela y al de un rato volvía de la mano de un francés, un inglés, un alemán etc. Mi padre le agradecía su amabilidad al tiempo que se disculpaba por los “relojes” que por aquella época dejaba marcados en los brazos de los otros nenes.
Nosotros cogimos dos bungaló de 6 y 4 personas, maravilloso! Es el lugar perfecto para ir con niños, hay piscinas descubiertas con flotadores para ir por “Los rápidos”, toboganes para que los niños echen carreras y unas piscinas cubiertas en las que “las mellis” disfrutaron muchísimo. En esta última cubría muy poquito y tenía diferentes toboganes pequeños, chorros, cubos…


Ahhh!!! los toboganes qué recuerdos me traen. Mi padre era un especialista. Le gustaba hacer alardes en los aquaparks y se subía al más alto. Con qué gallardía iniciaba el primer tramo del descenso! Luego la cosa, o sea mi padre, se iba torciendo, haciendo una muy poco digna entrada en el agua de cabeza y con el bañador en los tobillos.
Era muy poquito lo que íbamos a estar así que nuestra intención era exprimir estos dos días al máximo y así ha sido.El sábado pasamos toda la mañana en las piscinas y a la hora de comer decidimos ir a la playa de Labenne a 1 minuto en coche del camping. Había 2 chiringuitos, comimos algo rápido en uno de ellos y nos bajamos a la playa, unos bañitos y al centro comercial a hacer compra para una barbacoa, eran la 20:00h y todas las tiendas estaban cerradas excepto el Carrefour de éste. Hacer la compra y al camping de nuevo.


Nuestros amigos tienen dos niñas. La verdad es que casi todos nuestros amigos tienen niñas. Supongo que los niños los harán otros, si no… mal vamos. Mientras nosotros hacíamos la barbacoa las niñas no paraban de jugar. Se van a echar tanto de menos….! Bueno, no es hora de ponerme nostálgica!Cenamos, charlamos, reímos y cada mochuelo a su olivo. Esa noche tuvimos un grillo como compañero de albergue. No cantaba bien, pero era muy insistente. Una vez que di con él y dado que no soy egoísta y me gusta compartir las cosas, se lo pasé al vecino por una rendijita que había en el suelo. A la mañana siguiente le encontré como malhumorado y con más ojeras que un mapache. Yo creo que es gente que no sabe apreciar lo que la naturaleza nos regala en el día a día. Nosotros nos levantamos pronto, frescos como lechugas. El camping teníamos que dejarlo a las 10:00h y lo hemos dejado a las 11:15h. Como comprenderéis, muchas veces intentar ser puntual con 3 princesas guerreras es imposible. Duchas, maletas, vestirlas, desayunos…. Y una vez listos nos hemos ido a Bayona a pasar el día, paseito, comer, parque (por supuesto, hay que encontrar un parque donde las niñas  suelten todo lo que llevan dentro) -me refiero a energía y esas cosas, lo otro va al pañal- merendar y otra vez al coche para volver a nuestro nuevo hogar. Y aquí vamos, nenas dormidas y conductor y copi, que soy yo, despiertos aunque tengo que decir que me empiezan a picar un poquito los ojos, en un rato me pongo las gafas, me pongo tiesa y a dormir disimuladamente! Ya os contare en el momento que despierten, cuántas veces he intentando tirarme por la ventanilla!
Besitos a tod@s!

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Cosas de princesas | Moda y Belleza

Dulces sueños

9 mayo, 2017

Siento haber tardado tanto en publicar el post, pero llevamos unas semanas un poquito ajetreadas.

Hoy me apetecía escribiros sobre los pijamitas de las nenas. Sois muchas las que me preguntáis dónde compro esos pijamas –y no es para menos–.
¿Qué tienen de especial? Algo tan sencillo como una cremallera.

Cansada de atar los corchetes de los pijamas de las nenas mientras no paraban de moverse, un día me dije: “voy a investigar y a buscar pijamas que tengan una cremallera –tiene que haberlos–”; y los encontré. Cotilleé en la pagina de Zalando, en la que tienes de todo, y casi antes de hacer el pedido ya tienes al chico con cuatro cajas timbrando en la puerta de casa.

Di con diferentes marcas que tienen pijamas de cremalleras: Gelati kidwear es una marca que suele vender en packs de dos y el precio ronda los 35€, que dividido entre las mellis está bastante bien. Otra de las marcas es Carter’s –el pijama ronda los 15€–, sus diseños son preciosos y en la planta del pie traen antideslizante, un punto muy a favor –también los hay sin pie–; y otra de las marcas que suelo comprar es Gap, son un poquito más caros, pero aun así están genial.

Tengo que decir que soy una enferma de los pijamas, y al cabo del día como no paran quietas, se arrastran, se tiran, se manchan… las cambio como mínimo dos veces.

En alguna de estas marcas, como Carter’s, tenéis la opción de tallas más grandes; a Martina le he cogido más de uno, y creo que es de las mejores compras. Martina es una niña que en la cama se mueve mucho, no le gusta taparse, ¡¡y para evitar que duerma con su tripita al aire estos pijamas están súper bien!!

A Gorka le suelo comprar pijamas de dos piezas con los motivos de Disney que estén de moda en ese momento. ¡Es broma!

Que tengais dulces sueños.

 

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Anécdotas y Reflexiones | Cosas de princesas

De nombres va la cosa

18 abril, 2017

Como podéis observar muchas de las que me seguís, los nombres de mis hijas no es que sean los más vascos, y no por que no me gusten, sino porque hay nombres castellanos que me encantan.

Cuando era pequeña y la profesora pasaba lista en clase, mis compañeros levantaban la mano al oír un “Idoia”, un “Olaia”, o un “Ioritz”, entre otros muchos nombres euskaldunes, pero la aquí presente la levantaba cuando le tocaba el turno a Carmen Esperanza Milagros: “sí, presente, pero por favor, para la siguiente vez con que digas solo un nombre es suficiente, gracias”. Si había profesores que pudieran pensar que “recitaban” nombre con sus dos apellidos, mucha casualidad hubiera sido tenerlos tan “elevados”.

A medida que me iba haciendo más mayor, mi nombre iba variando; había amigos que me llamaban Espe, otros Milatxu… dependiendo en que edad me encontrara (supongo que para cuando cumpla alrededor de los 80 pediré que me llamen Milagros).

Estos nombres tienen su explicación: Carmen viene por la madre de mi padre; Esperanza, por la mujer que cuidaba de mi padre cuando era un crío y con quien íbamos a pasar todos los domingos. Espe nos trataba como si fuéramos sus nietos y a mi padre como si fuera su hijo, por supuesto. Era la mujer del guarda forestal de Arcentales y vivía en una casa en el monte —imaginaos abrir la puerta de casa y tener una vaca monchina guiñándote el ojo—. La verdad que era maravilloso poder disfrutar de la naturaleza de esa manera. Esto también tenía sus cosas negativas, como ser minuciosamente revisados por mi madre —mi hermano y yo— para ver si nos habíamos traído a nuestra casa alguna que otra garrapata.

Milagros es el tercero de mis nombres y me lo pusieron por mi abuela por parte de mi madre, una gran mujer que se dedicaba a la enseñanza y fue —y es— muy querida por todos aquellos que tuvieron la oportunidad de ser sus alumnos. Recuerdo cuando yo subía al camarote a coger fichas de cuando ella ejercía, como las de “mi mama me mima mucho”, y jugaba a que yo también era maestra; o cuando iba a comer a su casa y nos podíamos pasar horas y horas sentadas en la mesa de la cocina hablando y haciéndonos una gran compañía. ¡Cuanto te echo de menos!

Yo siempre tuve claro que los nombres de mis hijas serían castellanos, me parecen más atractivos, aunque ya sé que es cuestión de gustos. También es cierto que hay nombres en euskera que a mi marido le encantan: Erlantz, Eneritz, Ustaritz, Olatz —sí, principalmente los acabados en “tz”—. Si mi abuela levantará la cabeza no hubiera sabido pronunciarlos ni en dos vidas.

Luego también están los nombres de gente con la que no has hecho muy buenas migas; hace un tiempo leí una frase: “no eres consciente de cuanta gente te cae mal hasta que tienes que escoger el nombre de tus hijos”, y es totalmente cierto, siempre hay nombres que te recuerdan a alguien tanto para positivo como para negativo.

Martina nos encantaba a los dos, a mi marido y a mí, y no me daba la sensación de que estuviera tan oído; eso sí,fue nacer Martina y parecía que no había más nombres que ese. No relacionábamos el nombre con nadie y nos encantaba.

Llegó el turno de las mellis y yo le comentaba a mi marido que los nombres tenían que ser castellanos para que fueran en sintonía con Martina. Teníamos claro que una de las mellis se llamaría Manuela porque tenemos una amiga encantadora de Suiza y su nombre siempre nos gustó.

Valentina es un nombre que siempre me llamó la atención, pero a mi marido no parecía seducirle mucho, y en una vuelta de unas vacaciones lo convencí.
No sé si os pasará a vosotras, pero una vez puesto el nombre a mis garbancitos, el embarazo lo vivo de otra manera, como más ilusionada.

Embarazada de las mellis, los amigos me preguntaban a quién pondría cada nombre. Estaba claro que en mi caso no podía esperar a verlas la cara para ver a quién le pegaba qué nombre, así que… “la que nazca primero será Manuela y la segunda Valentina”.

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Pon un animal en tu vida

20 marzo, 2017

Los nombres de las mascotas de los americanos son siempre espectaculares: Silver, Blondie, Rex.
En mi familia la imaginación no la utilizábamos para poner los nombres de nuestras mascotas; si bien hemos llegado a tener casi tanta variedad animal como Noe en su arca, los nombres de los pequeños inquilinos no variaban mucho: una tortuga llamada Tecla; un loro llamado Lucas; un pollito de colores llamado “Qué poco nos ha durado”, y ahí se agotó nuestra imaginación, TODOS LOS ANIMALES QUE HABITABAN EN NUESTRA CASA, dando igual si eran hembra o macho, se llamaba KUKI. Sí, algo así como los “Bola de Nieve” de Lisa Simpson pero con defunciones menos agresivas. Kuki, la cotorra; Kuki, el gato persa; Kuki, el gato siamés… Con el cambio de vivienda y mi consiguiente independencia, la adquisición de nuevos compañeros de vida ha llevado acarreada cambios también en la elección de los nombres. Tengo que decir que cuando conocí a mi marido tuve que traerme a mi nuevo hogar a kuki, un bulldog francés que con el cambio de aires pasó a llamarse Burton –es broma, Burton siempre fue Burton; un animal pequeño y compacto pero con una capacidad para soltar cuescos muy por encima de nuestro aguante para permanecer en apnea–.

Taylor —un bulldog Frances– y Kenya —un Terranova—, además de Luis Angel –un adulto con complejo de Peter pan— son los otros animales que pululan por estos rincones. Solo tenemos tres perros, pero soy de las que ven un perro o un gato en la calle y se lo quieren llevar para su casa. Ah, y Copo II, Nieve y Chupón, tres pececillos que la verdad es que no salen mucho de su pecera.

Dice mi marido que uno de los contras de tener tantos animales en casa, es que se pasa el día recogiendo trufas del jardín (sobre todo antes de que vengan invitados o la jardinera, que es que mezclar trufas y desbrozadora como comprenderéis no es plan (ya sabéis: si visitáis, avisad con antelación —4 o 5 horas— ; por cierto, vendemos trufas al por mayor.

A ver, “Kukis”, de lo que yo os quería hablar es de la relación entre mis niñas y mis mascotas, partiendo de las maravillosas experiencias con animalitos que tuve desde niña. No todas fueron para echar cohetes y muchas de ellas fueron más que lamentables, porque como os imaginareis, en casa de mis padres no habita la cantidad de animales que os he mencionado antes; aunque seguro que ya sospechabais algo acerca de “Qué poco nos ha durado”. Siendo la curiosidad de nuestros hijos ilimitada, tarde o temprano acaban preguntando acerca de un tema tabú como es la muerte, y, tristemente, tanto como cierto, nuestras mascotas son los primeros amigos que tienen, y los primeros en perder; con lo que la perdida de un animal querido puede servirnos como herramienta para explicar a nuestros hijos algo tan delicado.

La bolsa de la basura, ahí es donde me encontré a Kuki, nuestra cotorra. Mi madre me había explicado que la pobre había ido al cielo; yo la verdad es que me imaginaba un cielo con menos plásticos y peladuras de fruta.

Hay despedidas que son para siempre. Mamá gustaba de salir al balcón con el loro en el hombro; sí, como si fuera un pirata, solo que en las películas, el loro está en un barco rodeado de agua, y no tiene muchos sitios a los que ir, y en un balcón… Hasta luego, Lucas.

En mi casa, la única baja que hemos sufrido ha sido la de Copo I, y al ser la primera en sufrir en familia, le dimos una noble despedida: lo tiramos al retrete y disparamos tres salvas de cisterna en su honor –como si volviese al mar–.

Las mellis aún son muy pequeñas, pero Martina tiene una edad en la que queremos inculcarle la responsabilidad que conlleva tener una mascota. Ella se encarga de dar de comer a los peces, y muchas veces a los perros –aunque estos últimos con las galletas que roban a las mellis se pueden dar por alimentados (claro, porque si son los peces los que roban las galletas a las niñas, aquí hay alguien que no está en su medio natural)–.

Conocen, nuestras peques, el amor incondicional y la necesaria compañia –los peces menos, pero también. Les tengo mucho cariño– de los primeros amigos. Burton, Taylor, Kenya siempre están dispuestos a dar mimos a las peques, aunque a veces alguna de la mellis,en un imprevisto, caigan al suelo.
En esta casa los besos se dan en cantidades industriales.

Durante una temporada Martina, insistía en que quería un caballo –aunque también nos ha pedido dos hermanitos y nanai (para quien me lea de fuera del Pais Vasco, “nanai” no es un nombre vasco)–, pero bastante tiene mi marido con el tamaño de las trufas de un Terranova, como para que encima la jardinera nos coja la baja.

Creo que el poder permitirnos criar a nuestros hijos rodeados de “pequeños amigos” es una de las mejores decisiones que hemos podido tomar, esa y aquel octubre que fuimos veganos –por temas de alimentación y de desgaste físico, y también de hambre y sobre todo de una fuerza de voluntad bastante distraída tuvimos que volver a la dieta de antes–.

Buenos dias!!!

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Prueba de audición

7 marzo, 2017

A todos los bebés cuando nacen, antes de darles el alta médica, se les hace una prueba de audición para ver que realmente oyen sin ningún problema.

¿De qué se trata?
En este examen se le coloca al bebe dentro del oído un audífono de tamaño miniatura y un micrófono, empiezan a sonar unos ruiditos y se mide la respuesta. Si el bebé escucha bien, el eco se refleja en el canal del oído y se mide por el micrófono.

Bien, cuando a Martina le hicieron esa prueba, uno de sus oídos daba error, no sabíamos si era porque el audífono miniatura que le ponían en el oído no estaba bien puesto o ¡porque realmente no oía!

La verdad es que me alarmé un poquito. Me dijeron que podía ser de cera acumulada y suciedad que tenía que ir saliendo, así que la limpiaron un poquito y de nuevo a hacer la prueba, y de nuevo error. Lo único que me aliviaba era pensar que de un oído sí oía, que en caso de tener esa hipoacusia, sólo sería en su oído derecho, ¡aún quedaba el izquierdo a salvo!

Nos dieron el alta en el hospital con un informe sobre la prueba auditiva y derivándonos al hospital público de aquí. Las primeras pruebas eran poner a Martina un montón de petachos por toda la cabeza mientras yo la tenía que agarrar desconsolada e intentando que no emitiera ningún sonido, ningún llanto, para que la prueba fuera fiable.
Fue imposible y no podía permitir que mi hija lo pasara tan mal, así que en uno de esos momentos les dije a las chicas que por favor no la hicieran más, que me quedaba el consuelo de que de un oido oía perfectamente aunque del otro no escuchara en su totalidad.

Así pasaron los meses y Martina empezó a hablar como un lorito, eso era muy buena señal. Si habla, es por que oye. Es cierto que el conducto auditivo de su oído derecho es mucho más estrecho y su orejita comparada con la otra, pero… ¡no es problema!! Seguramente más de uno oímos menos de un oído que de otro pero como en su día no nos hicieron las pruebas oportunas nos hemos quedado sin saberlo, ¡ni falta que nos hace!

También tengo que decir que en mi familia somos de orejilla del sordete, entre que oímos poco y escuchamos lo que nos interesa…

Bueno pues hace poquito la llevé al otorrino y necesitaba quitarle la cera que tenía para ver si su tímpano vibraba. La pobre lo pasó fatal, le metía un tipo de orquilla para ir limpiándola, pero llegó un punto en el que lo tenía tan pegado al conducto que era imposible seguir rascando!

Me mandó que le echara unas gotas y volviera al día siguiente. Volvimos, de nuevo limpieza, seguir con gotas, vuelve mañana… hasta que al final me dijo;
-Carmen tengo que dormirla, me da miedo arriesgarme a seguir limpiándola, que se mueva y ….
-No pasa nada, ¿Cuándo?

Y a la semana siguiente nos tocó ir al hospital, mi pobre estaba muerta de miedo.

Nos despedimos antes de que la metieran en la sala donde ya la iban a dormir, y fue despedirme y llorar de como estaba ella.

Todo fue rápido, pero yo no podía dejar de pensar en ella. Yo esperaba en la habitación y en media hora empecé a escuchar que lloraba, sólo quería que llegara a la habitación para poder abrazarla.

Llegó y lloraba desconsolada, me tumbé en su camita y se quedó dormida sobre de mi.

Pasó el doctor y me comentó que aunque su conducto auditivo era estrechito, oía perfectamente. Y que lo que teníamos que hacer eran limpiezas cada poquito tiempo para que no se acumulara suciedad.

Así que si alguna os encontráis en mi misma situación, un poquito de calma ¡que estas cositas tienen solución! ¡¡Y preocuparnos de lo que realmente es importante!!

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Vamos a dormir!!!

3 marzo, 2017

Durante el embarazo gemelar, una de las dudas que más rondaba por mi cabeza era cómo ponerlas para dormir, una única cuna para las dos, una en cada cuna…

Tengo que decir que soy una persona organizada, y necesito tener cada una de las situaciones controladas, si las cosas las puedo hacer para ayer, mejor que para mañana. En cambio mi marido es todo lo contrario, el no tiene prisas y siempre hay tiempo para hacerlo todo, luego nos pasa lo que a muchos, andamos a todo correr a última hora aunque al final lleguemos a todo.

Yo conservaba la minicuna de Martina, un moisés la verdad que bastante kuki, así que me acerqué a la tienda donde compraba todas las cositas de las niñas y pedí una igual. Mientras tanto seguía meditando cómo organizarlas.

Solía preguntar a amigas, pediatra etc si estuvieran en mi situación cómo las pondrían a dormir, mi intención era clara pero quería saber diferentes opiniones, las cuales no cuadraban con mi decisión. Es decir, escuchar su opinión y luego llevarlas la contraria.

Nacieron las mellis y las puse a dormir juntas, viendo que a Valentina ese contacto con su hermana en el parto le había venido muy bien, me negué a separarlas.
No quería separar ese vínculo que habían creado durante tantos meses. Ese vínculo que yo no había visto pero sí había sido capaz de sentir. Ellas no conocían el mundo de otra forma que no fuera estando juntas.

Hay hospitales que cuando nacen mellizos, gemelos, etc optan por ponerlos juntos siempre y cuando el estado de salud de ambos lo permita, por supuesto habrá otros tantos que estén en contra.

Creo que el tenerlas juntas compartiendo sueños fue una de las mejores elecciones que tomé. Las niñas solo me necesitaban cuando querían comer, era algo increíble, teniéndose la una a la otra no necesitaban más. A veces incluso echaba de menos que me necesitaran, dormían a la vez, se despertaban a la vez y no necesitaban más que tenerse la una a la otra!

Había gente que me preguntaba cómo era posible que cuando una lloraba no despertara a la otra, o cuando una tocara a la otra no la despertase… y la respuesta era bien sencilla; están acostumbradas a esos llantos y a ese contacto. Por poner un ejemplo, la mujer que duerme mientras su marido ronca, también puede ser al revés, por supuesto, esa mujer al principio la costaría dormirse, ahora seguramente duerma plácidamente sin saber si quiera si su marido ha roncado!

La noches con Martina fueron realmente horrorosas, había noches en las que paseaba por la urbanización a las 3 de la mañana hasta las 5 y me negaba a que eso nos volviera a pasar.
Aquí es cuando vino nuestro ángel, esa mujer que nos ayudó durante los 6 primeros meses de vida de las mellis, exceptuando los fines de semana. Cada vez que llegaba el fin de semana me temblaban las canillas. Ella era la que se encargaría durante las noches de las mellis y yo me hacía cargo de Martina que aun se despertaba. Y se despierta.

Ella era una mujer tranquila, de esas personas que lo único que te transmiten es paz, y por lo tanto se lo transmitía a las nenas. La verdad que no podía haber encontrado a una mejor persona para el cuidado nocturno de las niñas. Ella era la que nos haría la vida muchísimo más fácil, la que les enseñaría un hábito de sueño y no es que no hubiera preocupación por las mellis durante esas noches, pero si que podía delegar un poquito en ella y yo hacerme más cargo de Martina. Martina al ser más mayor era más consciente de todo lo que pasaba y cuanto menos traumático fuera para ella la llegada de sus hermanas mejor.

Algunos fines de semana en los que nuestro ángel no estaba y mi marido estaba trabajando, se despertaban las 3 a la vez, era un auténtico caos, iba rotando de cama en cama.
-Martina cariño ahora vengo que una de las nenas llora ( todavía no diferenciaba de quien era el llanto)
-Amatxu pero vienes ahora.
-si mi amor!!

Y cuando tardaba un poquito por que estaba con las mellis Martina ya me estaba llamando.

La habitación de las mellis ya la tenía organizada y nuestro ángel se merecía una cama en la que descansar, muchas de estas mujeres se suelen pasar las noches en vela pendientes de los bebes, en nuestro caso no era necesario, las niñas se despertaban una sola vez a las 3 de la madrugada.

A las 3 de la madrugada se despertaban las 2 a la vez, Valentina era más paciente, por lo que podía esperar a que su hermana hiciera la toma primero. Yo las oía y sentía la necesidad de levantarme para controlar un poco la situación aunque sabía que con ella todo estaba controlado.
Llamaba a la puerta, entraba y ella allí estaba dando el biberón a Manuela, yo cogía a Valentina y entre las dos acabábamos más rápido. Otras veces ella sola era la que se encargaba.

Cuando las nenas cumplieron 3 meses ya dormían del tirón, era algo maravilloso.
Nuestro ángel que vivía sola en su casa nos decía que dormía mucho mejor en nuestra casa que en las suya y es que yo la entendía perfectamente. Somos personas a las que nos da miedo dormir solas.

A los 6 meses se fue, y a los 10 con el comienzo de la ikastola se empezaron a despertar entre 2 y 10 veces, dependiendo de las noches, hasta hoy!

Durante todo este tiempo pasaron de moisés a una cuna que compré en Zara, primero dormían una al lado de la otra y después las puse a cada una hacia un lado. Finalmente las pasé a su cama, una cama con sábana fantasma y barreras. Cada una en su cama.

La sabana fantasma es un tipo de sabana bajera que le sobresale como un chaleco y no hay peligro de que caigan.

Las camas de su habitación las puse de tal manera que estuvieran cabeza con cabeza por si el día de mañana las apetecía tener largas conversaciones. Es algo que siempre he imaginado, contando las 3 sus cositas.


Las que sois mamas, ¿qué trucos habéis utilizado para dormir a vuestros niños? y ¿les habéis puesto a dormir juntos?

Que tengáis dulces sueño!!!!

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Cosas de princesas

Embarazo gemelar

2 marzo, 2017

Tengo que reconocer que el día que me dijeron que estaba embarazada de dos mi alegría fue inmensa. Siempre había deseado tener 3 hijos, me daba igual niñas que niños, que algo mixto, pero el numero 3 me resultaba atractivo.

En una de mis clases de coaching en el que tenía que imaginarme mi “Yo futuro” me imaginaba tres niños jugando en el jardín de casa mientras se revolcaban con su padre. Me sentía tan bien con esa sensación. En mi casa éramos mi hermano Luis Angel y yo. El me saca 5 años aunque muchas veces actué como una madre con el, pero es mi instinto de protección y creo que seguiré actuando así toda nuestra vida.

A pesar de que mi idea siempre fue tener 3, no se si de no haber tenido a las mellis me hubiera animado con un tercero.
Martina se saca con sus hermanas 2 años y 8 meses y empezar desde cero de nuevo con carros, ropitas, pañales y demás cuidados, era realmente perezoso. Pero… tenia una sensación rara que no se si a alguna de vosotras os habrá pasado. Cuando nació Martina me daba la sensación de que mi familia aun no estaba cerrada y que aun me quedaban cosas por hacer, ahora, esa sensación no la tengo!

Bueno a lo que iba, el día que mi ginecólogo me dijo que había dos saquitos mi felicidad fue inmensa y, a la vez que mi felicidad aumentaba por momentos parecía que la de mi marido iba disminuyendo. Todo nos lo teníamos que plantear de nuevo. Primero, pensar que era un embarazo denominado de alto riesgo y que todo debía de ir bien para que esos bebitos, los dos, se agarraran fuerte a mí para seguir adelante.

Iban pasando las semanas y siempre íbamos con mucha cautela y aunque muchas veces me surgía ese miedo de… ¿todo irá bien? Confiaba plenamente en mis bebés, aunque podía pasar de todo. Transcurrían las semanas y cada semana era un triunfo, una semana más que los bebes crecían y tenían muchísima más fuerza para seguir adelante. Así hasta la semana 12, todos lo miedos se me fueron, tenia unos bebes que eran unos campeones!!!

Mi ginecólogo me recomendó alrededor de la semana 9 una prueba de sangre en la cual se puede saber si los bebes tienen alguna enfermedad importante y ya de paso saber el sexo del bebe.
Esta analítica consiste en extraer sangre de la madre y en esa sangre habrá fragmentos de ADN del bebe. Cuando es un único bebé, el sexo te lo dicen con total fiabilidad, pero cuando son dos solo te informan de las enfermedades. En dos semanas tenía los resultados y a pesar de que al ser un embarazo gemelar no decía nada con respecto al sexo no podía quedarme con las ganas de indagar!!
-Perdona!! podrías decirme el sexo de los bebes??
-Me informo y te llamo.
Dicho y hecho, en 10 minutos me estaban devolviendo la llamada.
-Hemos visto que hay ausencia de cromosoma Y

Eso quería decir que no se veía niño por ningún lado, para mi era algo maravilloso, iba a tener 3 niñas si me fiaba de esa analítica de sangre!!! No me hubiera importado un niño pero… ¿3 niñas? Increíble!!!

Mi suegro es de los que deseaba y sigue deseando tener niños, pero tanto su hijo como mi cuñada les han dado niñas y el día que le dijimos que no había niños no se lo creía!!! Es lo que hay Vicente!! Ahora esta chocho perdido, por supuesto!

A partir de ese momento es cuando empezaba nuestra realidad, ya no íbamos a ser 3, íbamos a ser 5 y realmente es un cambio brutal! Teníamos que plantearnos muchísimas cosas, en mi coche no entraban 3 sillas seguidas, por eso voy en furgoneta a todo los sitios. El carro de Martina no me servía, necesitaba uno gemelar y necesitaba a alguien que me ayudara. Mi marido pasa muchos días fuera de casa y tenía que organizar todo para que no me pillará el toro.

Martina es de las niñas que aún se despierta alrededor de 3-4 veces a las noches, me pide que me acueste con ella o ella viene a nuestra cama.
Me hablaron de una de las mujeres, por esta zona de Getxo se lleva mucho, que se quedan por las noches con las niñas. Pues después de meditarlo mucho muchísimo, partiendo de que me sentía con cierta culpabilidad porque yo soy la madre, yo soy la que me tengo que hacer cargo de esas noches con ellas, pero también esta Martina y mi marido necesitaba descansar debido a su trabajo. Por fin me decidí y más cuando me dijeron; Carmen, es el dinero mejor invertido!! Y ya lo creo, me cambió la vida!! me veía incapaz de las noches que me tocaba estar sola estar pendiente de 3 niñas que lloraban por que ante todo estaba mi salud!

Mi embarazo fue realmente bien, exceptuando los vómitos a los cuales ya estaba acostumbrada por que con Martina me había pasado lo mismo, y la acidez. Todo iba genial así que en la semana 37 y con 14 kg ingresé para un parto programado!

Yo estaba casi segura de que mi parto sería una cesárea, me parecía raro rarísimo que con Martina que sólo era una hubiera sido cesárea y con las mellis fuera natural.

Ingresé igual que la otra vez, habiéndome tomado una pastilla para ir dilatando. La epidural me la pusieron bien prontito y yo poquito a poco iba dilatando hasta tal punto que a las 18:00 tenia una dilatación completa. La epidural se me fue pasando y antes de ir a la sala de parto me dieron la opción de “te doy otra vez la epidural completa y te vamos avisando para que tu empujes en cada contracción o … te damos poquito y eres tu la que empuja notando cada contracción”, y así fue, escogí la segunda opción!!

Entramos en la sala de parto y sabia que no podía estar en mejores manos, mi ginecólogo, alguien que me cuidaba como si fuera su hija, y la matrona me indicaban con cada contracción la hora de empujar, y es que para mí esto era algo nuevo. Después de media hora empujando, agotada, y con ayuda de unas ventosas nació Manuela con 2,580 kg.

Aun me quedaba otra y yo estaba agotada, hubiera cerrado la piernas y hubiera dicho “mirad, que he pensado que vuelvo mañana”. Solo tenia la opción de volver a empujar con cada contracción y seguir empujando. Mientras, las enfermeras y matronas miraban un reloj digital que tenían colgado en la pared de mi derecha, como si mi tiempo se fuera agotando poco a poco!!

A las 19:18 nació Valentina con 3,260kg. Mi pobre de todo lo que sufrió, la tuvieron que ayudar con oxígeno y ponerla pegadita a su hermana para que con el contacto físico fuera mejorando, y así fue!! Valentina de valiente! Seguido me las pusieron a las dos y fue el mejor momento de mi vida!

La epidural se me había pasado y no me quedó más remedio que para el punto de cruz que me iba hacer mi ginecólogo pedirle que me durmiera un poquito la zona.
Por fin ya estábamos los 5, mi familia, mi gran familia!

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Cosas de princesas | Moda y Belleza

Adiós piel atópica!!

Manuela es la que tiene la piel más sensible de las tres, enseguida le salen rojeces, granitos, eccemas…

Cada vez que vamos donde la pediatra siempre me manda alguna cremita reparadora pero la verdad es que no veo grandes avances, aunque se le quite un poquito la rojez o los granitos sigue teniendo!

Mi madre unos de estos días a la vuelta de sus vacaciones se paso por casa para cuidar de las niñas para que yo pudiera hacer mis cosas, cuando llegué, había preparado un bote pequeño con aceite de oliva virgen extra y zanahoria triturada!!

Cotilleando un poquito en internet pude leer que era buenísimo el macerado de zanahoria para los eccemas, psoriasis, dermatitis… la zanahoria al tener vitamina A ayuda en la regeneración celular de la piel!

Sinceramente estoy encantada, aprovecho para dárselo cuando tiene el pijama puesto por que al ser aceite y zanahoria es un poquito pringoso! Pero realmente no me importa, últimamente gracias a ese mezcla es como mejor la veo la carita asi que.. a seguir usándola! Aunque la pinta no sea muy buena!

Es muy importante que el tarrito que hagáis lo guardéis en la nevera para evitar la fermentación!

¿Conocéis vosotras algún truquito casero?

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Cosas de princesas

Embarazo y parto de mi hija mayor, Martina!

Después de un año y medio intentándome quedar embarazada y de gastarme un pastizal en clear blue prueba de ovulación, por fin llega mi ansiado positivo!

Bueno, para las que no sabéis de que trata el clear blue ovulación es un aparato igual que el de los test de embarazo pero que te avisa de cuándo estás en tu mejor momento para quedarte embarazada! Es decir, que te sale una sonrisa… no hagas planes que los planes los tienes en casa, que no sale sonrisa pues … tendrás que seguir haciéndote los test hasta que te salga una sonrisa pero sin dientes!

A mi, a pesar de sonreírme, no me resultó muy efectivo. En cambio, a una amiga le dije que se lo comprara y se quedó a la primera!

Tengo que reconocer que llega un punto en el que ya nada es atractivo. Estar pendiente de una sonrisa hace que la gracia y el encanto…se pierda, pero bueno, al final conseguí mi ansiado positivo y mi marido y yo solo podíamos llorar. Fue una sensación increíble!

Desde que nos dio positivo teníamos que esperar alguna semana para ir donde el ginecólogo y poder verificar que realmente todo iba viento en popa. La verdad es que es una espera muy larga, de muchas dudas, incertidumbre….

Nosotros mientras tanto, viajamos al pueblo de mi marido para pasar el fin semana acompañados de unos amigos y sus hijas.

En el momento de acostarnos yo no me encontraba muy bien, comencé con perdidas. De inmediato, avisamos a nuestros amigos y nos fuimos a un hospital privado. El trato recibido no podía haber sido más nefasto, la ginecóloga de guardia estaba en su casa y dijo que no se acercaría porque al estar de poquito tiempo no vería nada que no viera a la mañana siguiente, alucinante! Me daba dos opciones, quedarme ingresada y me vería a las 8 de la mañana (mi casa estaba al lado) o irme a mi casa y regresar al día siguiente! No tuve ninguna duda, regresé a mi casa desconsolada y a la mañana llamé a mi ginecólogo que me dijo, “ven a bilbao con el asiento tumbado y nos vemos ahora”, y así fue!

Supongo que muchas de las que me leéis habréis pasado por situaciones similares y la verdad que no hay nada que consuele. Fue una noche horrible, no pude dormir y solo quería que se hiciera de día y ver que mi bebe, por que así lo sentimos desde el primero momento que sabemos que estamos embarazadas, estuviera bien aunque mis esperanzas se iban agotando!

Ya en Bilbao, me confirmaron que mi bebe estaba ahí, pero había un enorme hematoma que lo ponía en peligro, asi que tenía que reposar hasta que ese hematoma fuera desapareciendo poco a poco. Me mandaron ovulos de progesterona y a casa a rezar!

Durante ese tiempo empecé con los vomitos, y no se si os pasará a algunas, pero yo quería tenerlos para decir “¡¡Estoy embarazada!!”

Estuve 2 meses y medio de reposo hasta ver que el hematoma era pequeño y no tenia fuerza suficiente para llevarse al bebe.

Por fin pude hacer vida normal, aunque mis vomitos duraron hasta la semana 37. No querías vomitos?? Ahí los tienes!! Me recomendaron el cariban para que se me hiciera un poquito más llevadero! Al final de mi embarazo engordé 12 kg y mi ginecólogo me programó el parto para que mi marido pudiera estar presente!

Semana 37, 5 de febrero de 2013. Me levanté y me tomé una pastilla para ir dilatando. Llegué al hospital y me ingresaron!

Mientras, me pusieron un poquito de oxitocina para dilatar. Poco a poco iba notando las contracciones y las matronas me ofrecían la epidural “Carmen, no tienes que sufrir si hay medios para evitarlo!!”

Dicho y hecho. Cuando empecé a notar un poquito más las contracciones me pusieron la epidural. Mucha gente la teme, yo siempre digo que es maravilloso, no sientes dolor y puedes descansar porque la espera puede ser muy larga!! Yo ingrese a las 8:30 de la mañana, eran las 18:00 y había dilatado 3 cm, era lo máximo a lo que llegaría! A las 21:00 me llevaron a la sala de parto para hacerme una cesárea!

A las 21:30 nació Martina, con cesárea y con la ayuda de unas ventosas! Yo solo necesitaba oírla llorar y aunque no me encontraba en mi mejor momento, había perdido mucha sangre, tenia ganas de vomitar y me iba durmiendo poco a poco, solo me importaba que ella estuviera bien!

Se llevaron a mi pequeña para que hiciera el piel con piel con su padre mientras a mi me atendían. Tardé alrededor de hora y media en volver a la sala de dilatación! ¿Cómo seria? ¿A quién se parecería?

Me llevaron a la sala de dilatación y ahí estaba mi marido sin camiseta llorando a moco tendido y Martina pegada a su pecho, no se me olvidará en la vida! La cosa más bonita del mundo!
37 semanas, 52 cm y 3,480kg de puro amor!!
P.D A pesar del parto y de tener que hacerme una transfusión de sangre, volvería a pasar por ello sin ninguna duda!!

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