Anécdotas y Reflexiones | Cosas de princesas

Prueba de audición

7 marzo, 2017

A todos los bebés cuando nacen, antes de darles el alta médica, se les hace una prueba de audición para ver que realmente oyen sin ningún problema.

¿De qué se trata?
En este examen se le coloca al bebe dentro del oído un audífono de tamaño miniatura y un micrófono, empiezan a sonar unos ruiditos y se mide la respuesta. Si el bebé escucha bien, el eco se refleja en el canal del oído y se mide por el micrófono.

Bien, cuando a Martina le hicieron esa prueba, uno de sus oídos daba error, no sabíamos si era porque el audífono miniatura que le ponían en el oído no estaba bien puesto o ¡porque realmente no oía!

La verdad es que me alarmé un poquito. Me dijeron que podía ser de cera acumulada y suciedad que tenía que ir saliendo, así que la limpiaron un poquito y de nuevo a hacer la prueba, y de nuevo error. Lo único que me aliviaba era pensar que de un oído sí oía, que en caso de tener esa hipoacusia, sólo sería en su oído derecho, ¡aún quedaba el izquierdo a salvo!

Nos dieron el alta en el hospital con un informe sobre la prueba auditiva y derivándonos al hospital público de aquí. Las primeras pruebas eran poner a Martina un montón de petachos por toda la cabeza mientras yo la tenía que agarrar desconsolada e intentando que no emitiera ningún sonido, ningún llanto, para que la prueba fuera fiable.
Fue imposible y no podía permitir que mi hija lo pasara tan mal, así que en uno de esos momentos les dije a las chicas que por favor no la hicieran más, que me quedaba el consuelo de que de un oido oía perfectamente aunque del otro no escuchara en su totalidad.

Así pasaron los meses y Martina empezó a hablar como un lorito, eso era muy buena señal. Si habla, es por que oye. Es cierto que el conducto auditivo de su oído derecho es mucho más estrecho y su orejita comparada con la otra, pero… ¡no es problema!! Seguramente más de uno oímos menos de un oído que de otro pero como en su día no nos hicieron las pruebas oportunas nos hemos quedado sin saberlo, ¡ni falta que nos hace!

También tengo que decir que en mi familia somos de orejilla del sordete, entre que oímos poco y escuchamos lo que nos interesa…

Bueno pues hace poquito la llevé al otorrino y necesitaba quitarle la cera que tenía para ver si su tímpano vibraba. La pobre lo pasó fatal, le metía un tipo de orquilla para ir limpiándola, pero llegó un punto en el que lo tenía tan pegado al conducto que era imposible seguir rascando!

Me mandó que le echara unas gotas y volviera al día siguiente. Volvimos, de nuevo limpieza, seguir con gotas, vuelve mañana… hasta que al final me dijo;
-Carmen tengo que dormirla, me da miedo arriesgarme a seguir limpiándola, que se mueva y ….
-No pasa nada, ¿Cuándo?

Y a la semana siguiente nos tocó ir al hospital, mi pobre estaba muerta de miedo.

Nos despedimos antes de que la metieran en la sala donde ya la iban a dormir, y fue despedirme y llorar de como estaba ella.

Todo fue rápido, pero yo no podía dejar de pensar en ella. Yo esperaba en la habitación y en media hora empecé a escuchar que lloraba, sólo quería que llegara a la habitación para poder abrazarla.

Llegó y lloraba desconsolada, me tumbé en su camita y se quedó dormida sobre de mi.

Pasó el doctor y me comentó que aunque su conducto auditivo era estrechito, oía perfectamente. Y que lo que teníamos que hacer eran limpiezas cada poquito tiempo para que no se acumulara suciedad.

Así que si alguna os encontráis en mi misma situación, un poquito de calma ¡que estas cositas tienen solución! ¡¡Y preocuparnos de lo que realmente es importante!!

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Anécdotas y Reflexiones

Zona catastrófica

4 marzo, 2017

Sábado. Como cada mañana, las nenas madrugan -por lo que nosotros también-, pero nos podemos hacer un poquito los remolones en la cama porque no tenemos prisa: mi marido trabaja a la tarde, así que hay tiempo.

Mientras los cinco estamos en la cama vamos pensando un plan, algo que distinga el sábado de un lunes cualquiera. Nos duchamos y acompañamos a mi marido a hacer unas cositas a su lugar de trabajo; mientras él se va con Martina yo me quedo con las mellis.

Hay un partido de futbol de edad juvenil así que me acerco a verlo para que el tiempo de espera se me haga más ameno; charlo con uno, charlo con otro y Valentina se me queda dormida. Perfecto, puedo sacar del carrito a Manuela perfectamente y solo estar pendiente de ella. Jugamos, corremos, nos hacemos alguna foto -cien o doscientas, de las que se pueden dar por buenas un par de ellas- y finaliza el partido.

Nos dirigimos a la furgoneta,a las nenas les encanta trastear por ella, subirse en los asientos, abrir y cerrar una de las guanteras o jugar a ver quién llora más fuerte -gano yo-.

Manuela empieza a hacer esfuerzos, es de las niñas que aunque salga descomida de casa siempre tiene para dar y regalar. Lo tenía claro: cantó bingo!!!
Reclino el asiento del copiloto para tumbarla y que esté lo más horizontal posible: que el cambio de pañal sea fácil para ella y para mí. Antes he sacado más de media docena, sí, más de 6 toallitas y casi siempre me quedo corta!

VIRGEN DE LA SANTA MIERDA!!! Eso no era de una niña!! Empieza a moverse después de despegarle el pañal, pero antes de que la limpie, el pañal cae, al igual que las tostadas, -Murphy nunca descansa- boca abajo en la furgoneta. Lo despego y lo tiro al suelo, boca abajo también! El culo lo pega en el asiento, tengo que limpiar culo, asiento, suelo de furgoneta y el suelo de hormigón, me niego a dejar eso pegado ahí, no es higiénico!

Limpio todo y un amigo de mi marido se acerca;
-¿Te lo tiro? Señalando al pañal
-Lo siento, no eres consciente de lo que estas diciendo; esto quita años de vida!

Busco una papelera y lo tiro -supongo que la papelera estará ya desintegrada-.
Esto tiene que dar muchos años de buena suerte!!!!

Sale mi marido y nos vamos a comer junto con mi hermano a un centro comercial cerquita de casa, un restaurante en el que se come de maravilla.

Todo va bien, viento en popa!; pido las comidas para las nenas, es la primera vez que a las mellis no les saco comida de casa, con la esperanza de que en el menú haya algo comestible para ellas.

Nos traen la comida. Mientras voy dando de comer a las mellis, a los pies de Valentina solo hay patatas fritas, trozos de hamburguesa, papeles de colorear que les han traído para que se entretengan…Valentina solo quiero jugar golpeando la mesa con un vasito de cerámica, los de las cuajadas, que usan para meter pinturas; Manuela quiere ese vaso, no hay más y llora! Valentina se solidariza y también llora… Yo lloro, mi marido llora, mi hermano llora y los camareros cruzan los dedos para que no pidamos café…, y también lloran.

Van entrenando más familias a comer, algunas con dos hijos, otras con tres, incluso algunas con cuatro!!

Las madres nos miramos con cierta complicidad, a mi me mira la que tiene dos niños en plan… que pena me das hija; a mí no me queda otra que mirar a la de cuatro!

Valentina ha tirado un plato al suelo y todo el comedor nos mira, yo no puedo evitar descojonarme de la risa, era una situación en la que prefería reír como una loca a llorar como una tarada.

Después de todo el escándalo que estamos montando me agacho para ir recogiendo pan, trocitos de hamburguesas, patatas con las que me he resbalado más de una vez, supongo que no siempre seria la misma patata! Era más fácil declararlo zona catastrófica que andar agachando el lomo!

Se acerca la camarera:
-¿queréis café?
Pero con mucha discreción, en plan… no queréis café no?
Y con la ironía que a mi hermano y a mí nos caracteriza:
-Si, nos quedaremos a merendar y ya echamos la tarde!!!

No podemos evitar reírnos ante la mirada de todos los comensales.
A mi marido y a mi se nos saltaban las lagrimas cuando Martina pregunta:
-¿Aita de que te ríes?
-hija, por no llorar.

La cuenta por favor!!!

¿Tenéis alguna anécdota para contar de estas de “tierra trágame”?

Buenas noches bonit@s!!!

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Vamos a dormir!!!

3 marzo, 2017

Durante el embarazo gemelar, una de las dudas que más rondaba por mi cabeza era cómo ponerlas para dormir, una única cuna para las dos, una en cada cuna…

Tengo que decir que soy una persona organizada, y necesito tener cada una de las situaciones controladas, si las cosas las puedo hacer para ayer, mejor que para mañana. En cambio mi marido es todo lo contrario, el no tiene prisas y siempre hay tiempo para hacerlo todo, luego nos pasa lo que a muchos, andamos a todo correr a última hora aunque al final lleguemos a todo.

Yo conservaba la minicuna de Martina, un moisés la verdad que bastante kuki, así que me acerqué a la tienda donde compraba todas las cositas de las niñas y pedí una igual. Mientras tanto seguía meditando cómo organizarlas.

Solía preguntar a amigas, pediatra etc si estuvieran en mi situación cómo las pondrían a dormir, mi intención era clara pero quería saber diferentes opiniones, las cuales no cuadraban con mi decisión. Es decir, escuchar su opinión y luego llevarlas la contraria.

Nacieron las mellis y las puse a dormir juntas, viendo que a Valentina ese contacto con su hermana en el parto le había venido muy bien, me negué a separarlas.
No quería separar ese vínculo que habían creado durante tantos meses. Ese vínculo que yo no había visto pero sí había sido capaz de sentir. Ellas no conocían el mundo de otra forma que no fuera estando juntas.

Hay hospitales que cuando nacen mellizos, gemelos, etc optan por ponerlos juntos siempre y cuando el estado de salud de ambos lo permita, por supuesto habrá otros tantos que estén en contra.

Creo que el tenerlas juntas compartiendo sueños fue una de las mejores elecciones que tomé. Las niñas solo me necesitaban cuando querían comer, era algo increíble, teniéndose la una a la otra no necesitaban más. A veces incluso echaba de menos que me necesitaran, dormían a la vez, se despertaban a la vez y no necesitaban más que tenerse la una a la otra!

Había gente que me preguntaba cómo era posible que cuando una lloraba no despertara a la otra, o cuando una tocara a la otra no la despertase… y la respuesta era bien sencilla; están acostumbradas a esos llantos y a ese contacto. Por poner un ejemplo, la mujer que duerme mientras su marido ronca, también puede ser al revés, por supuesto, esa mujer al principio la costaría dormirse, ahora seguramente duerma plácidamente sin saber si quiera si su marido ha roncado!

La noches con Martina fueron realmente horrorosas, había noches en las que paseaba por la urbanización a las 3 de la mañana hasta las 5 y me negaba a que eso nos volviera a pasar.
Aquí es cuando vino nuestro ángel, esa mujer que nos ayudó durante los 6 primeros meses de vida de las mellis, exceptuando los fines de semana. Cada vez que llegaba el fin de semana me temblaban las canillas. Ella era la que se encargaría durante las noches de las mellis y yo me hacía cargo de Martina que aun se despertaba. Y se despierta.

Ella era una mujer tranquila, de esas personas que lo único que te transmiten es paz, y por lo tanto se lo transmitía a las nenas. La verdad que no podía haber encontrado a una mejor persona para el cuidado nocturno de las niñas. Ella era la que nos haría la vida muchísimo más fácil, la que les enseñaría un hábito de sueño y no es que no hubiera preocupación por las mellis durante esas noches, pero si que podía delegar un poquito en ella y yo hacerme más cargo de Martina. Martina al ser más mayor era más consciente de todo lo que pasaba y cuanto menos traumático fuera para ella la llegada de sus hermanas mejor.

Algunos fines de semana en los que nuestro ángel no estaba y mi marido estaba trabajando, se despertaban las 3 a la vez, era un auténtico caos, iba rotando de cama en cama.
-Martina cariño ahora vengo que una de las nenas llora ( todavía no diferenciaba de quien era el llanto)
-Amatxu pero vienes ahora.
-si mi amor!!

Y cuando tardaba un poquito por que estaba con las mellis Martina ya me estaba llamando.

La habitación de las mellis ya la tenía organizada y nuestro ángel se merecía una cama en la que descansar, muchas de estas mujeres se suelen pasar las noches en vela pendientes de los bebes, en nuestro caso no era necesario, las niñas se despertaban una sola vez a las 3 de la madrugada.

A las 3 de la madrugada se despertaban las 2 a la vez, Valentina era más paciente, por lo que podía esperar a que su hermana hiciera la toma primero. Yo las oía y sentía la necesidad de levantarme para controlar un poco la situación aunque sabía que con ella todo estaba controlado.
Llamaba a la puerta, entraba y ella allí estaba dando el biberón a Manuela, yo cogía a Valentina y entre las dos acabábamos más rápido. Otras veces ella sola era la que se encargaba.

Cuando las nenas cumplieron 3 meses ya dormían del tirón, era algo maravilloso.
Nuestro ángel que vivía sola en su casa nos decía que dormía mucho mejor en nuestra casa que en las suya y es que yo la entendía perfectamente. Somos personas a las que nos da miedo dormir solas.

A los 6 meses se fue, y a los 10 con el comienzo de la ikastola se empezaron a despertar entre 2 y 10 veces, dependiendo de las noches, hasta hoy!

Durante todo este tiempo pasaron de moisés a una cuna que compré en Zara, primero dormían una al lado de la otra y después las puse a cada una hacia un lado. Finalmente las pasé a su cama, una cama con sábana fantasma y barreras. Cada una en su cama.

La sabana fantasma es un tipo de sabana bajera que le sobresale como un chaleco y no hay peligro de que caigan.

Las camas de su habitación las puse de tal manera que estuvieran cabeza con cabeza por si el día de mañana las apetecía tener largas conversaciones. Es algo que siempre he imaginado, contando las 3 sus cositas.


Las que sois mamas, ¿qué trucos habéis utilizado para dormir a vuestros niños? y ¿les habéis puesto a dormir juntos?

Que tengáis dulces sueño!!!!

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Cosas de princesas

Embarazo gemelar

2 marzo, 2017

Tengo que reconocer que el día que me dijeron que estaba embarazada de dos mi alegría fue inmensa. Siempre había deseado tener 3 hijos, me daba igual niñas que niños, que algo mixto, pero el numero 3 me resultaba atractivo.

En una de mis clases de coaching en el que tenía que imaginarme mi “Yo futuro” me imaginaba tres niños jugando en el jardín de casa mientras se revolcaban con su padre. Me sentía tan bien con esa sensación. En mi casa éramos mi hermano Luis Angel y yo. El me saca 5 años aunque muchas veces actué como una madre con el, pero es mi instinto de protección y creo que seguiré actuando así toda nuestra vida.

A pesar de que mi idea siempre fue tener 3, no se si de no haber tenido a las mellis me hubiera animado con un tercero.
Martina se saca con sus hermanas 2 años y 8 meses y empezar desde cero de nuevo con carros, ropitas, pañales y demás cuidados, era realmente perezoso. Pero… tenia una sensación rara que no se si a alguna de vosotras os habrá pasado. Cuando nació Martina me daba la sensación de que mi familia aun no estaba cerrada y que aun me quedaban cosas por hacer, ahora, esa sensación no la tengo!

Bueno a lo que iba, el día que mi ginecólogo me dijo que había dos saquitos mi felicidad fue inmensa y, a la vez que mi felicidad aumentaba por momentos parecía que la de mi marido iba disminuyendo. Todo nos lo teníamos que plantear de nuevo. Primero, pensar que era un embarazo denominado de alto riesgo y que todo debía de ir bien para que esos bebitos, los dos, se agarraran fuerte a mí para seguir adelante.

Iban pasando las semanas y siempre íbamos con mucha cautela y aunque muchas veces me surgía ese miedo de… ¿todo irá bien? Confiaba plenamente en mis bebés, aunque podía pasar de todo. Transcurrían las semanas y cada semana era un triunfo, una semana más que los bebes crecían y tenían muchísima más fuerza para seguir adelante. Así hasta la semana 12, todos lo miedos se me fueron, tenia unos bebes que eran unos campeones!!!

Mi ginecólogo me recomendó alrededor de la semana 9 una prueba de sangre en la cual se puede saber si los bebes tienen alguna enfermedad importante y ya de paso saber el sexo del bebe.
Esta analítica consiste en extraer sangre de la madre y en esa sangre habrá fragmentos de ADN del bebe. Cuando es un único bebé, el sexo te lo dicen con total fiabilidad, pero cuando son dos solo te informan de las enfermedades. En dos semanas tenía los resultados y a pesar de que al ser un embarazo gemelar no decía nada con respecto al sexo no podía quedarme con las ganas de indagar!!
-Perdona!! podrías decirme el sexo de los bebes??
-Me informo y te llamo.
Dicho y hecho, en 10 minutos me estaban devolviendo la llamada.
-Hemos visto que hay ausencia de cromosoma Y

Eso quería decir que no se veía niño por ningún lado, para mi era algo maravilloso, iba a tener 3 niñas si me fiaba de esa analítica de sangre!!! No me hubiera importado un niño pero… ¿3 niñas? Increíble!!!

Mi suegro es de los que deseaba y sigue deseando tener niños, pero tanto su hijo como mi cuñada les han dado niñas y el día que le dijimos que no había niños no se lo creía!!! Es lo que hay Vicente!! Ahora esta chocho perdido, por supuesto!

A partir de ese momento es cuando empezaba nuestra realidad, ya no íbamos a ser 3, íbamos a ser 5 y realmente es un cambio brutal! Teníamos que plantearnos muchísimas cosas, en mi coche no entraban 3 sillas seguidas, por eso voy en furgoneta a todo los sitios. El carro de Martina no me servía, necesitaba uno gemelar y necesitaba a alguien que me ayudara. Mi marido pasa muchos días fuera de casa y tenía que organizar todo para que no me pillará el toro.

Martina es de las niñas que aún se despierta alrededor de 3-4 veces a las noches, me pide que me acueste con ella o ella viene a nuestra cama.
Me hablaron de una de las mujeres, por esta zona de Getxo se lleva mucho, que se quedan por las noches con las niñas. Pues después de meditarlo mucho muchísimo, partiendo de que me sentía con cierta culpabilidad porque yo soy la madre, yo soy la que me tengo que hacer cargo de esas noches con ellas, pero también esta Martina y mi marido necesitaba descansar debido a su trabajo. Por fin me decidí y más cuando me dijeron; Carmen, es el dinero mejor invertido!! Y ya lo creo, me cambió la vida!! me veía incapaz de las noches que me tocaba estar sola estar pendiente de 3 niñas que lloraban por que ante todo estaba mi salud!

Mi embarazo fue realmente bien, exceptuando los vómitos a los cuales ya estaba acostumbrada por que con Martina me había pasado lo mismo, y la acidez. Todo iba genial así que en la semana 37 y con 14 kg ingresé para un parto programado!

Yo estaba casi segura de que mi parto sería una cesárea, me parecía raro rarísimo que con Martina que sólo era una hubiera sido cesárea y con las mellis fuera natural.

Ingresé igual que la otra vez, habiéndome tomado una pastilla para ir dilatando. La epidural me la pusieron bien prontito y yo poquito a poco iba dilatando hasta tal punto que a las 18:00 tenia una dilatación completa. La epidural se me fue pasando y antes de ir a la sala de parto me dieron la opción de “te doy otra vez la epidural completa y te vamos avisando para que tu empujes en cada contracción o … te damos poquito y eres tu la que empuja notando cada contracción”, y así fue, escogí la segunda opción!!

Entramos en la sala de parto y sabia que no podía estar en mejores manos, mi ginecólogo, alguien que me cuidaba como si fuera su hija, y la matrona me indicaban con cada contracción la hora de empujar, y es que para mí esto era algo nuevo. Después de media hora empujando, agotada, y con ayuda de unas ventosas nació Manuela con 2,580 kg.

Aun me quedaba otra y yo estaba agotada, hubiera cerrado la piernas y hubiera dicho “mirad, que he pensado que vuelvo mañana”. Solo tenia la opción de volver a empujar con cada contracción y seguir empujando. Mientras, las enfermeras y matronas miraban un reloj digital que tenían colgado en la pared de mi derecha, como si mi tiempo se fuera agotando poco a poco!!

A las 19:18 nació Valentina con 3,260kg. Mi pobre de todo lo que sufrió, la tuvieron que ayudar con oxígeno y ponerla pegadita a su hermana para que con el contacto físico fuera mejorando, y así fue!! Valentina de valiente! Seguido me las pusieron a las dos y fue el mejor momento de mi vida!

La epidural se me había pasado y no me quedó más remedio que para el punto de cruz que me iba hacer mi ginecólogo pedirle que me durmiera un poquito la zona.
Por fin ya estábamos los 5, mi familia, mi gran familia!

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Cosas de princesas | Moda y Belleza

Adiós piel atópica!!

Manuela es la que tiene la piel más sensible de las tres, enseguida le salen rojeces, granitos, eccemas…

Cada vez que vamos donde la pediatra siempre me manda alguna cremita reparadora pero la verdad es que no veo grandes avances, aunque se le quite un poquito la rojez o los granitos sigue teniendo!

Mi madre unos de estos días a la vuelta de sus vacaciones se paso por casa para cuidar de las niñas para que yo pudiera hacer mis cosas, cuando llegué, había preparado un bote pequeño con aceite de oliva virgen extra y zanahoria triturada!!

Cotilleando un poquito en internet pude leer que era buenísimo el macerado de zanahoria para los eccemas, psoriasis, dermatitis… la zanahoria al tener vitamina A ayuda en la regeneración celular de la piel!

Sinceramente estoy encantada, aprovecho para dárselo cuando tiene el pijama puesto por que al ser aceite y zanahoria es un poquito pringoso! Pero realmente no me importa, últimamente gracias a ese mezcla es como mejor la veo la carita asi que.. a seguir usándola! Aunque la pinta no sea muy buena!

Es muy importante que el tarrito que hagáis lo guardéis en la nevera para evitar la fermentación!

¿Conocéis vosotras algún truquito casero?

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Cosas de princesas

Embarazo y parto de mi hija mayor, Martina!

Después de un año y medio intentándome quedar embarazada y de gastarme un pastizal en clear blue prueba de ovulación, por fin llega mi ansiado positivo!

Bueno, para las que no sabéis de que trata el clear blue ovulación es un aparato igual que el de los test de embarazo pero que te avisa de cuándo estás en tu mejor momento para quedarte embarazada! Es decir, que te sale una sonrisa… no hagas planes que los planes los tienes en casa, que no sale sonrisa pues … tendrás que seguir haciéndote los test hasta que te salga una sonrisa pero sin dientes!

A mi, a pesar de sonreírme, no me resultó muy efectivo. En cambio, a una amiga le dije que se lo comprara y se quedó a la primera!

Tengo que reconocer que llega un punto en el que ya nada es atractivo. Estar pendiente de una sonrisa hace que la gracia y el encanto…se pierda, pero bueno, al final conseguí mi ansiado positivo y mi marido y yo solo podíamos llorar. Fue una sensación increíble!

Desde que nos dio positivo teníamos que esperar alguna semana para ir donde el ginecólogo y poder verificar que realmente todo iba viento en popa. La verdad es que es una espera muy larga, de muchas dudas, incertidumbre….

Nosotros mientras tanto, viajamos al pueblo de mi marido para pasar el fin semana acompañados de unos amigos y sus hijas.

En el momento de acostarnos yo no me encontraba muy bien, comencé con perdidas. De inmediato, avisamos a nuestros amigos y nos fuimos a un hospital privado. El trato recibido no podía haber sido más nefasto, la ginecóloga de guardia estaba en su casa y dijo que no se acercaría porque al estar de poquito tiempo no vería nada que no viera a la mañana siguiente, alucinante! Me daba dos opciones, quedarme ingresada y me vería a las 8 de la mañana (mi casa estaba al lado) o irme a mi casa y regresar al día siguiente! No tuve ninguna duda, regresé a mi casa desconsolada y a la mañana llamé a mi ginecólogo que me dijo, “ven a bilbao con el asiento tumbado y nos vemos ahora”, y así fue!

Supongo que muchas de las que me leéis habréis pasado por situaciones similares y la verdad que no hay nada que consuele. Fue una noche horrible, no pude dormir y solo quería que se hiciera de día y ver que mi bebe, por que así lo sentimos desde el primero momento que sabemos que estamos embarazadas, estuviera bien aunque mis esperanzas se iban agotando!

Ya en Bilbao, me confirmaron que mi bebe estaba ahí, pero había un enorme hematoma que lo ponía en peligro, asi que tenía que reposar hasta que ese hematoma fuera desapareciendo poco a poco. Me mandaron ovulos de progesterona y a casa a rezar!

Durante ese tiempo empecé con los vomitos, y no se si os pasará a algunas, pero yo quería tenerlos para decir “¡¡Estoy embarazada!!”

Estuve 2 meses y medio de reposo hasta ver que el hematoma era pequeño y no tenia fuerza suficiente para llevarse al bebe.

Por fin pude hacer vida normal, aunque mis vomitos duraron hasta la semana 37. No querías vomitos?? Ahí los tienes!! Me recomendaron el cariban para que se me hiciera un poquito más llevadero! Al final de mi embarazo engordé 12 kg y mi ginecólogo me programó el parto para que mi marido pudiera estar presente!

Semana 37, 5 de febrero de 2013. Me levanté y me tomé una pastilla para ir dilatando. Llegué al hospital y me ingresaron!

Mientras, me pusieron un poquito de oxitocina para dilatar. Poco a poco iba notando las contracciones y las matronas me ofrecían la epidural “Carmen, no tienes que sufrir si hay medios para evitarlo!!”

Dicho y hecho. Cuando empecé a notar un poquito más las contracciones me pusieron la epidural. Mucha gente la teme, yo siempre digo que es maravilloso, no sientes dolor y puedes descansar porque la espera puede ser muy larga!! Yo ingrese a las 8:30 de la mañana, eran las 18:00 y había dilatado 3 cm, era lo máximo a lo que llegaría! A las 21:00 me llevaron a la sala de parto para hacerme una cesárea!

A las 21:30 nació Martina, con cesárea y con la ayuda de unas ventosas! Yo solo necesitaba oírla llorar y aunque no me encontraba en mi mejor momento, había perdido mucha sangre, tenia ganas de vomitar y me iba durmiendo poco a poco, solo me importaba que ella estuviera bien!

Se llevaron a mi pequeña para que hiciera el piel con piel con su padre mientras a mi me atendían. Tardé alrededor de hora y media en volver a la sala de dilatación! ¿Cómo seria? ¿A quién se parecería?

Me llevaron a la sala de dilatación y ahí estaba mi marido sin camiseta llorando a moco tendido y Martina pegada a su pecho, no se me olvidará en la vida! La cosa más bonita del mundo!
37 semanas, 52 cm y 3,480kg de puro amor!!
P.D A pesar del parto y de tener que hacerme una transfusión de sangre, volvería a pasar por ello sin ninguna duda!!

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