Anécdotas y Reflexiones | Cosas de princesas

De nombres va la cosa

18 abril, 2017

Como podéis observar muchas de las que me seguís, los nombres de mis hijas no es que sean los más vascos, y no por que no me gusten, sino porque hay nombres castellanos que me encantan.

Cuando era pequeña y la profesora pasaba lista en clase, mis compañeros levantaban la mano al oír un “Idoia”, un “Olaia”, o un “Ioritz”, entre otros muchos nombres euskaldunes, pero la aquí presente la levantaba cuando le tocaba el turno a Carmen Esperanza Milagros: “sí, presente, pero por favor, para la siguiente vez con que digas solo un nombre es suficiente, gracias”. Si había profesores que pudieran pensar que “recitaban” nombre con sus dos apellidos, mucha casualidad hubiera sido tenerlos tan “elevados”.

A medida que me iba haciendo más mayor, mi nombre iba variando; había amigos que me llamaban Espe, otros Milatxu… dependiendo en que edad me encontrara (supongo que para cuando cumpla alrededor de los 80 pediré que me llamen Milagros).

Estos nombres tienen su explicación: Carmen viene por la madre de mi padre; Esperanza, por la mujer que cuidaba de mi padre cuando era un crío y con quien íbamos a pasar todos los domingos. Espe nos trataba como si fuéramos sus nietos y a mi padre como si fuera su hijo, por supuesto. Era la mujer del guarda forestal de Arcentales y vivía en una casa en el monte —imaginaos abrir la puerta de casa y tener una vaca monchina guiñándote el ojo—. La verdad que era maravilloso poder disfrutar de la naturaleza de esa manera. Esto también tenía sus cosas negativas, como ser minuciosamente revisados por mi madre —mi hermano y yo— para ver si nos habíamos traído a nuestra casa alguna que otra garrapata.

Milagros es el tercero de mis nombres y me lo pusieron por mi abuela por parte de mi madre, una gran mujer que se dedicaba a la enseñanza y fue —y es— muy querida por todos aquellos que tuvieron la oportunidad de ser sus alumnos. Recuerdo cuando yo subía al camarote a coger fichas de cuando ella ejercía, como las de “mi mama me mima mucho”, y jugaba a que yo también era maestra; o cuando iba a comer a su casa y nos podíamos pasar horas y horas sentadas en la mesa de la cocina hablando y haciéndonos una gran compañía. ¡Cuanto te echo de menos!

Yo siempre tuve claro que los nombres de mis hijas serían castellanos, me parecen más atractivos, aunque ya sé que es cuestión de gustos. También es cierto que hay nombres en euskera que a mi marido le encantan: Erlantz, Eneritz, Ustaritz, Olatz —sí, principalmente los acabados en “tz”—. Si mi abuela levantará la cabeza no hubiera sabido pronunciarlos ni en dos vidas.

Luego también están los nombres de gente con la que no has hecho muy buenas migas; hace un tiempo leí una frase: “no eres consciente de cuanta gente te cae mal hasta que tienes que escoger el nombre de tus hijos”, y es totalmente cierto, siempre hay nombres que te recuerdan a alguien tanto para positivo como para negativo.

Martina nos encantaba a los dos, a mi marido y a mí, y no me daba la sensación de que estuviera tan oído; eso sí,fue nacer Martina y parecía que no había más nombres que ese. No relacionábamos el nombre con nadie y nos encantaba.

Llegó el turno de las mellis y yo le comentaba a mi marido que los nombres tenían que ser castellanos para que fueran en sintonía con Martina. Teníamos claro que una de las mellis se llamaría Manuela porque tenemos una amiga encantadora de Suiza y su nombre siempre nos gustó.

Valentina es un nombre que siempre me llamó la atención, pero a mi marido no parecía seducirle mucho, y en una vuelta de unas vacaciones lo convencí.
No sé si os pasará a vosotras, pero una vez puesto el nombre a mis garbancitos, el embarazo lo vivo de otra manera, como más ilusionada.

Embarazada de las mellis, los amigos me preguntaban a quién pondría cada nombre. Estaba claro que en mi caso no podía esperar a verlas la cara para ver a quién le pegaba qué nombre, así que… “la que nazca primero será Manuela y la segunda Valentina”.

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  1. Que razón lo de los nombres de gente que nos cae mal…. me encanta Mario pero mi ex se llama así, no se lo pondré a mi hijo cuando lo tenga jajajaja los 3 nombres de las niñas son preciosos, sobre todo Manuela! Muchos besos Carmen!!

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