Anécdotas y Reflexiones

Historias de un camping

8 marzo, 2017

Desde bien pequeña recuerdo ir con mis padres y mi hermano de camping; pasábamos largas temporadas de acampada, es decir, no éramos de los que cambiábamos cada fin de semana de asentamiento. Era por ello por lo que tanto mis padres como nosotros teníamos la cuadrilla hecha. La verdad es que nunca nos costó mucho hacer amigos, porque siempre hemos sido personas muy abiertas sin muchas taras ni desvaríos! Jaja

El primer camping que yo recuerdo fue el de Frías, uno que estaba situado a pocos kilometros de Burgos y pegado a un castillo que besaba desde arriba el río Ebro.
Hace unos dos años el temporal lo arrasó y ya no queda nada de él, pero en el recuerdo no dejará de formar parte de nuestra infancia a pesar de algo tan inoportuno.
El camping era increíble, tenia diferentes zonas: una, las de los módulos y caravanas; otra, con las casitas de madera. Tenías la opción de ir por el río en un pedaló con tobogán, podías montar en un poni llamado Morito.

Yo siempre he querido veranear en un camping, y a mi marido muchas veces le comento que es una experiencia chulisima. Para mí fueron de los mejores años de mi vida y me encantaría que mis hijas lo vivieran de la misma manera que yo lo viví.

Nosotros pasamos de tener tiendas de campaña a comprar una caravana con un baño, 3 literas y un pequeño saloncito que se convertía en cama de matrimonio-recibidor de todos los mosquitos imaginables; porque esto es así: vivir en la naturaleza tiene sus maravillosas ventajas y sus pequeños riesgos. ¿Os acordáis de cuando a Macauly Culkin en “Mi chica” le pican un montón de abejas…Bien, pues yo me caí de un árbol; aún lo tengo en la memoria: tendría unos 6 años; en frente del camping había un inmenso trigal (sin tigres con hambre) por el que muchas veces nos paseábamos con los caballos y el poni. Había un árbol en mitad de la plantación dorada, árbol que nos veía crecer, no tengo constancia de que se moviera mucho de ahí.

Una tarde, mis amigos y yo decidimos subir. Apoyé la cabeza en una rama y las piernas en otra, y cuando desperté… Estaba en el suelo: ¡menudo hostiazo! Vi a todos mis amigos alrededor y acto seguido perdí la vista de vista; vamos, que dejé de ver.

Me cogieron de los brazos y yo a la gallinita ciega les pedía que no se lo contarán a mis padres. Casualidad que mi madre estaba limpiando y secando los platos en el fregadero mientras se acababa de hacer la lavadora:
-Carmen, hija!! ¿Qué te pasa?
-Pues que me he caído del árbol del pajar y no veo; también me duele la muñeca.
En fin, que por el camping podías andar con total libertad, todos los de la zona nos conocíamos y yo desde bien pequeña iba de un lado a otro sola. Eso si, debía de ser de las de “bocado”.
Mi madre siempre me ha dicho que me llevaban con un cartel en el que ponía: “Cuidado, muerde” y el número de la parcela. Cada cierto tiempo me solían acercar a mi caravana para que a mi madre no se le olvidara mi cara.

Entre mi hermano y yo nos solíamos pasar los días entre médicos y hospitales, y ahora tenemos convalidado tercero de enfermería y un master de punto de cruz.

Una noche en la que mi hermano estaba sentado sobre una jaula de hierro en la que se guardaba el pan, detrás de la recepción, la madre de la dueña se asomó a la ventana para llamarles la atención por el ruido, y mi hermano, del susto, saltó de la cesta y se clavó uno de sus hierros debajo de la rodilla. No sé cuántos miles de puntos le dieron, pero le quedó una cicatriz con el dibujito de Batman (que no le ha restado atractivo. Muy chulo, oye.

Otra vez, mis padres y yo nos fuimos a dar un paseo y cuando llegamos, mi hermano no estaba: le habían llevado al hospital; se había desplomado con la bici por un precipicio por asomarse mucho a ver a unas chicas que debían estar con escasa ropa.
Volvió todo orgulloso con el brazo escayolado y con todas las partes del cuerpo magulladas.
VERSIÓN B (la de mi hermano y, al parecer, la real): iba yo dando un paseo por la costa montado en una bici en la que solamente funcionaba un freno. En ese recorrido se jodió el que quedaba y me dio por bajar una cuesta sin examinar la pendiente. Conclusión: brazo roto, más de diez puntos en la cabeza y heridas por todo el cuerpo (sé que la versión A es más comercial).

Mis padres no ganaban para sustos!!

Una cicatriz que tengo en la ceja es por que reté a una “amiga” a tirarme una piedra.
-¿A que no me la tiras?
Pues sí. Toma pedrada.

Todavía os preguntaréis si de verdad es buena idea llevar a vuestras hijas de camping. Por supuesto que lo es. Como he dicho antes, fueron los mejores años de mi vida; donde tenías esa sensación de libertad y el contacto constante con la naturaleza. Tan pronto podíamos jugar a hacer chipi chapa con las piedras como una guerra de bellotas, hacer equipos para jugar a polis y cacos o simplemente sentarnos a hablar durante horas.

Os recomiendo los campings porque, en parte gracias a ellos, hoy por hoy, soy una persona con juicio y sensata. “Toldos con nata, como con fresones, pan tumaca, pocas cosas hay mejores”.


Esta de la foto soy yo! ☺

¿¿Vosotros habéis estado de camping?? ¡¡Contadme alguna aventurilla!!

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  1. Hola Carmen!!
    Mi primer camping también fué el de Frías (Siempre me acordaré de los bocadillos de jamón que hacían en el bar, ¡Qué ricos estaban!) 😀 Hace años nos fuimos para la costa, a un camping situado en un pueblecito que se llama Vinarós (Camping Vinarós), recomendadísimo! Animo a todo el mundo a probar a pasar un verano en un camping, os enganchará seguro. Mi familia lleva 25 años yendo cada verano, y no lo cambio por nada!!

    Un besito guapa

  2. Buenos días!!!
    Nosotros no fuimos de càmping, pero entradas y salidas del hospital, si!!!!! Creo que des de perqueña me levantaba pensando que haría. Por suerte!! Nada roto, solo unos puntos en la cabeza,… pero mi madre cansada de trabajar, en hospital, llegar a casa de MIS abuelos, y otra Vez a hospital por que ya había hecho alguna de las mías! Era una princesa guerrera!!!!

  3. No me he podido sentir mas identificada con este post!!! Yo me pasado mi vida entera veraneando en canping y es lo mejor que he podido hacer, esa sensacion de despertartee practicamente en la calle,comer , desayunar y cenar en la calle para mi es uno de los mejores placeres de la vida!!! Despues de mas de 8 años veraneando en el mismo camping a dia de dia seguimos manteniendo relacion con la cuadrilla que alli formamos con gente de diferentes ciudades de españa, es algo tan bonito….. Sin preocupaciones, todo el dia en bikini, saludando a unos y otros cada vez que pasabas por sus tiendas, las caras de dormidos de todos cada vez que ibamos al baño a primera hora del dia, las horas de charleta cuando nos tocaba fregar los platos, las marujaas de las lavadoras y un largo etv que no lo cambio por ningun hotel 3 estrellas!!!

  4. Yo desde txiki voy a un camping de las landas en el pueblo de vieux boucau y es lo mejor! tengo 23 años y a dia de hoy me sigue encantando ir! Es lo mas!! si no lo conoces o no conoces esa zona os la recomiendo muchisimo! Ya sea en semana santa o en verano mola muchisimo! un saludo!!

  5. Yo desde txiki voy a un camping de las landas en el pueblo de vieux boucau y es lo mejor! tengo 23 años y a dia de hoy me sigue encantando ir! Es lo mas!! si no lo conoces o no conoces esa zona os la recomiendo muchisimo! Ya sea en semana santa o en verano mola muchisimo! un saludo!!

  6. Yo desde txiki voy a un camping de las landas en el pueblo de vieux boucau y es lo mejor! tengo 23 años y a dia de hoy me sigue encantando ir! Es lo mas!! si no lo conoces o no conoces esa zona os la recomiendo muchisimo! Ya sea en semana santa o en verano mola muchisimo! un saludo!!

  7. Ala!!!! Mi pueblo está al lado!! Quintana!!! Allí están parte de las caravanas 😢Que sobrevivieron….
    Pues a mí eso del camping no me hacía mucha gracia,mis aitas me acostumbraron a hoteles… pero el año pasado fui por primera vez de camping a las landas y estuvimos en un mobil home y me gustó mogollon! En Semana Santa repetimos! Ya tengo reservado un mobil home en un camping de noja. Para los niños es estupendo! Un besote guapa!

  8. Mi pueblo está a 15 kilómetros de Frías, conozco (o conocía más bien) ese camping, qué recuerdos de los veranos en el pueblo me has traído. Las mejores vacaciones del mundo.

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